Sabor y Lugar

Productos de la Tierra

Jamones, Paletillas y Embutidos

Jamones, Paletillas y Embutidos

Del cerdo, hasta los andares se aprovechan (dicho popular). Elaborados respetando la tradición de las antiguas matanzas. De ahí su calidad.

En España, fueron los fenicios, innovadores de la salazón, quienes introdujeron los primeros cerdos “blancos”, que al mezclarse con los jabalíes, pobladores de las tierras de Iberia, dieron origen a las razas celtas, extendidas por el norte, y las ibéricas, de la mitad meridional de la península. En un principio, se conservaban en sal cerdos enteros, pero con posterioridad comenzaron a salarse y curar las patas por separado.

La costumbre ancestral del sacrificio domiciliario del cerdo, que surgió en los hogares rurales como una necesidad para proveerse de carne todo el año, ha ido perdiendo fuelle con el paso del tiempo en España, llegando a desaparecer por completo en muchos pueblos del país. En Andalucía, esta tradición se conserva todavía en numerosos municipios, en algunos con marcado interés turístico, como lo demuestran las fiestas y jornadas gastronómicas, en las que se recrea una matanza típica y se degustan los productos del cerdo.

Según las sabiduría popular, no hay nada mejor para calentarse y para pasar un buen invierno que una buena comida que se apegue al riñón. y para eso no hay nada mejor que los productos de la matanza del cerdo.

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